Crean Fondo documental y bibliográfico para preservar la memoria de la Universidad de Nariño
La creación del Fondo Documental y Bibliográfico de Historia de la Universidad de Nariño, el pasado 25 de marzo de 2026 en el marco del conversatorio “Udenar: Historias por revivir”, no es solo un acto administrativo, sino un ejercicio de justicia con el pasado y una inversión en el futuro intelectual de la región. La formalización de esta iniciativa, liderada por la Dra. Martha Sofía González, Rectora de la Universidad de Nariño y la Dra. Lydia Inés Muñoz, presidenta de la Academia Nariñense de Historia, representa un hito que blinda 121 años de trayectoria educativa y social. La Universidad reconoce que su identidad no solo se construye en las aulas de hoy, sino en el rastro documental que ha dejado su evolución desde 1904, consolidándose como un pilar fundamental de la memoria colectiva nariñense.
Este fondo se proyecta como el epicentro de investigación por excelencia, transformando el archivo físico en un banco de memorias digitales dinámico y accesible. La sistematización de la información histórica permitirá que estudiantes e investigadores dejen de ver el pasado como un laberinto de datos dispersos para encontrar en él una fuente ágil y confiable de conocimiento. Al centralizar estos recursos, la Universidad garantiza que el desarrollo social y educativo de Nariño pueda ser estudiado con rigor, permitiendo que las nuevas generaciones comprendan los cimientos sobre los cuales se sostiene su presente académico.
La custodia técnica a cargo de la Biblioteca Alberto Quijano Guerrero y la Unidad de Gestión Documental y Archivo asegura que este patrimonio no sea víctima del tiempo. La conservación de textos y documentos históricos es una tarea de alta precisión que garantiza la integridad de la memoria universitaria. Este esfuerzo técnico es vital para que el crecimiento de la institución permanezca intacto, permitiendo que la historia no sea una narración estática, sino un testimonio vivo y disponible.
Finalmente, la participación de la Editorial de la Universidad de Nariño y el aporte de obras de autores emblemáticos como Gerardo León Guerrero, Gabriela Hernández, Francisco Torres, José Menandro, Héctor Rodriguez y Julián Sabogal Tamayo, entre otros, dota al fondo de una riqueza intelectual incalculable. Contar con un fondo de esta magnitud es, en última instancia, asegurar que el legado de quienes forjaron la Universidad continúe inspirando la excelencia y la investigación crítica en las décadas por venir.








