Udenar en la Senda del Carnaval.
El Duende del Valle de Atriz
El 4 de enero, la Senda del Carnaval de Negros y Blancos se convirtió una vez más en el escenario vivo de la Universidad de Nariño. En un despliegue de puro color y danza, la comunidad universitaria, con la rectora Martha Sofía González Insuasti a la cabeza, junto a docentes y estudiantes de la Cátedra Carnaval 2026, presentó la estampa «Duendes del Valle de Atriz». Con esto, reafirmaron el compromiso de la universidad con el corazón cultural de Nariño y el orgullo de nuestras raíces.
Lo que el público presenció no fue solo una comparsa, sino la puesta en marcha de una investigación que buscó desenterrar la memoria oral de nuestro territorio. La elección del Duende del Valle de Atriz no fue un capricho; responde a la necesidad de recuperar la memoria ancestral. Según lo descubierto por los estudiantes de la Unidad de Formación Humanística, este personaje —representado como un niño de mirada intensa y gran sombrero puntiagudo— va mucho más allá de ser un simple mito; es el símbolo del respeto sagrado por el entorno andino.
La propuesta busca posicionar al duende como el verdadero custodio de la naturaleza y protector de las fuentes de agua, recordándole a la comunidad que la tierra tiene guardianes espirituales. Al llevar esta figura a la Senda, la Universidad de Nariño transforma el relato fantástico en un potente mensaje de conservación ambiental y pertenencia, vinculando el misticismo del volcán Galeras con la identidad de quienes habitan sus faldas.
- Tributo al Galeras: Los chalecos verdes con estampado del volcán, rodeado de follaje, representan la unión íntima entre el duende y la naturaleza.
- Saber Ancestral en los Sombreros: La paja toquilla, tejida por manos maestras de Sandoná (Vereda Santa Bárbara), coronó la presencia estudiantil con tramas en espiral.
La participación de la comunidad universitaria en la senda, con ese desborde de energía, confirma que el Carnaval es mucho más que un desfile para la Udenar; es la forma de mantener los pies en nuestra cultura. La institución se basa en una idea tan sencilla como poderosa: ‘Nadie protege lo que no valora y nadie valora lo que no conoce’. Con este baile, la universidad rompe las paredes de los salones de clase para encontrarse con la gente y demostrar que la teoría se hace real en el calor y la alegría de la calle.
Al caer la tarde en la senda, el paso de la Udenar dejó un mensaje claro: cuando la universidad baila, también educa. La investigación dejó de ser un documento en papel para convertirse en un latido colectivo, asegurando que mientras haya jóvenes dispuestos a ponerle el cuerpo a nuestra mitología, la esencia del Valle de Atriz seguirá proyectándose con fuerza hacia el futuro.








