Bienvenidos y bienvenidas a construir su propio camino
Queridos y queridas estudiantes de primer ingreso:
Nunca he sido buena para los discursos muy elaborados; prefiero las palabras que salen del corazón. Así que empiezo por ahí.
Cuando terminé el colegio, yo no quería estudiar Licenciatura en Biología. Mi sueño era la odontología, pero no fue posible. Éramos cinco hijos y acceder a una universidad privada no estaba a nuestro alcance, y lastimosamente tampoco ingresé a la universidad pública en ese primer intento. Así llegué a la Biología, casi de manera transitoria, sin imaginar que esa decisión —aparentemente provisional— terminaría marcando toda mi vida.
La Biología me cautivó. Me enamoró. Y decidí quedarme para siempre. A partir del cuarto semestre me adentré en una de las áreas más bonitas de esta ciencia: la botánica. Ahí encontré una pasión profunda, una motivación que me acompañaría desde entonces. Desde los 19 o 20 años, las plantas pueblan mi mundo y mi manera de entender la vida.
Entré a la Universidad de Nariño cuando la carrera apenas empezaba. Éramos pocos y todo estaba por hacerse. No había muchas certezas, pero sí ganas. Aprendí biología, claro, pero aprendí otras cosas que no estaban en ningún pensum: a insistir, a observar con paciencia, a comprender que la vida no responde a atajos.
Después me quedé. Primero como docente,luego en tareas administrativas. Sin planearlo demasiado, mi vida se fue entrelazando con nuestra Alma Mater. Crecí aquí, me equivoqué aquí, volví a empezar aquí.
Hoy soy rectora. Y no lo digo desde el cargo, sino desde el afecto: amo profundamente serlo, porque sigo creyendo en la educación pública, porque esta universidad me enseñó quién podía llegar a ser y porque la vida, generosa, me regaló algo inmenso: más de 18.000 hijos e hijas universitarios y casi mil hermanos y hermanas docentes con quienes comparto este camino.
Sigo siendo docente. Y eso no es un dato menor. Enseñar ha sido siempre el centro de mi vida. También soy mamá, hija, mujer, amiga y compañera. Durante años pensé que había que elegir entre unas cosas y otras, la universidad me mostró que no siempre es así, que los sueños no se cancelan entre sí, que pueden convivir, aunque a veces cueste.
Por eso, a ustedes que hoy llegan, quiero decirles algo con claridad: no van a caminar solos. Yo voy a caminar a la par con ustedes, como lo he hecho siempre desde los distintos lugares que he asumido. Cuando necesiten hablar, preguntar, disentir o simplemente ser escuchados, sepan que la puerta de mi oficina está abierta, de verdad abierta. Porque esta universidad se construye conversando, mirándonos a los ojos, reconociéndonos.
No quiero darles fórmulas. Solo decirles esto: no todo tiene que estar claro desde el primer día. Está bien dudar, está bien cambiar, está bien quedarse cuando muchos se van.
Si se comprometen con lo que hacen, si cuidan la vida en todas sus formas, si entienden que aprender también es un acto de responsabilidad con el territorio y con los otros, esta universidad va a marcar su camino, como lo hizo conmigo.
Yo no imaginé estar aquí cuando fui primípara.
Pero aquí estoy.
Y ustedes hoy están empezando algo que todavía no alcanzan a ver del todo, pero que será grandioso.
Bienvenidos y bienvenidas.
Cuídenla, cuídense y amen cada uno de sus procesos.
Con afecto,
Martha Sofía González Insuasti
Rectora – Universidad de Nariño








