Ensayo elaborado en el marco de la Maestría en Promoción y Prevención en Salud Mental.

 

A lo largo de la historia se han instaurado creencias sobre las características de personalidad y roles sociales que hombres y mujeres deberían tener en razón de su sexo biológico, así, el discurso colectivo relaciona rasgos como la dureza, la agresividad y la insensibilidad con lo masculino, mientras que la ternura, la empatía y la debilidad se han asignado como características propias de la mujer, ubicándola en una posición de desventaja en diferentes contextos y roles, entre ellos en la relación de pareja. (Rey y Martínez, 2018)

 

Según Lagarde (2001), en su libro claves feministas para la negociación en el amor, la mujer está supeditada al cumplimiento de órdenes y mandamientos, como el de ser bellas, haciéndole sentir que el amor es exclusivo para mujeres que cumplen con los estándares de belleza que la sociedad de la época dicta, siendo así una exigencia patriarcal especialmente hecha para las mujeres, que impacta negativamente su autoestima.

 

Por otro lado, trabajar y ganar bien, se ha convertido en otro condicionante para el amor, pues ser amadas pasa también por la capacidad adquisitiva de las mujeres, es decir, que además de ser bellas, deben ser prósperas económicamente, en otras palabras: mujeres contemporáneas y modernas en el trabajo, pero subordinadas y carentes en el amor (Lagarde, 2001).

 

Otro de los mitos románticos que la cultura patriarcal ha impuesto sobre las mujeres es aquel que reza que “El amor te cambia la vida y te salva de todos los males”, así como las princesas de Disney, quiénes son rescatadas por un hombre de su difícil situación, quedándose en deuda con él. El gran mito romántico que sostiene la cultura es que el amor lo puede todo, que la pareja debe ser el centro, que solo se puede ser feliz con ella, que el amor es sacrificio, posesión y exclusividad y que por ello los celos son su manifestación (Rey y Martínez, 2018)

 

Lo expuesto hasta ahora, pone de relieve las huellas que han dejado los estereotipos de género y los mitos del amor romántico en el modo de vida de la mujer, pero también abren la puerta a la comprensión de los problemas en la salud mental que  hombres y mujeres, indistintamente del sexo biológico viven a causa de este tema, por ejemplo, Herrezuelo (2012) señala que las creencias románticas sostienen o precipitan conductas violentas que serían inadmisibles en circunstancias normales y que históricamente las mujeres han sido las principales víctimas, al respecto, Acosta (2015) refiere que durante el año 2015 se registraron 47.248 casos de violencia de pareja en Colombia, siendo las mujeres la población más afectada (86,66%), cifras que se exacerbaron en los años 2019 y 2020 (Ministerio de Salud [MINSALUD], 2020).

 

Por su parte, diversos estudios indican que las tasas de suicidio son más altas en hombres que en mujeres (MINSALUD y COLCIENCIAS, 2015), situación relacionada con normas de masculinidad que funcionan a través de expectativas sociales y otorgan al hombre la condición de fuerte, racional, independiente, invulnerable, entre otras características que no dan lugar a la vivencia de emociones como la tristeza, la ansiedad, la impotencia, la incertidumbre, etc. Si bien estas normas de masculinidad no son realistas, llevan a muchos hombres a asumir sus problemas de manera solitaria, entendiendo que deben resolverlos ellos mismos y no hablan de lo que sienten (BBC NEWS, 2016).

 

Este panorama, invita a reflexionar sobre el lugar de la mujer y del hombre en la sociedad desde una perspectiva de género y de salud mental, pues si bien, en el texto se ha puesto especial interés en el impacto de los roles de género y los mitos del amor romántico sobre la salud mental de la mujer, es necesario reconocer la manera en que esta serie de mitos, aunados a estereotipos de género han impactado en la salud mental del hombre, pues indistintamente del sexo, la condición de humanos debe llevarnos a pensar en un nosotros, donde hombres y mujeres reconozcamos el valor del otro, sus derechos y su dignidad. Para alcanzar este propósito, es necesario reconocer que las desigualdades de género vienen dadas por la socialización diferencial entre mujeres y hombres presentes desde los primeros años de vida y que por ello la familia tiene un papel muy importante, así mismo, es sumamente necesario que los contextos educativos, desde la escuela hasta las instituciones de educación superior aporten al desarrollo de competencias socioemocionales, así como a la adopción de  la perspectiva de género desde los currículos para brindar a hombres y mujeres herramientas que les permitan asumir sus relaciones de pareja de manera sana, para que sea posible, como diría Herrera (2018).

 

Comprender que la vida no cambia el día en que conseguimos pareja, que los cambios ocurren cuando somos capaces de analizar nuestra vida y tomamos decisiones, cuando nos ponemos manos a la obra para sacar adelante nuestros proyectos, cuando decidimos cambiar lo que no nos gusta de nosotras mismas o de nuestras relaciones, cuando confiamos en nuestra capacidad de incidir positivamente en nuestro entorno y nos juntamos para transformar el mundo (Pág. 21).

 

 

Alvaro Dorado Martínez – Docente orientador

 

 

Ps. Martha Lucia Rengifo – Ps. Clara Quenan Chañag

Maestrantes en Promoción y Prevención en Salud Mental

Universidad de Nariño

 


Referencias

 

Acosta, M. (2015). Comportamiento de la Violencia de Pareja. Colombia, 2015. https://ideaspaz.org/media/website/5_VIOLENCIA_PAREJA.pdf

 

BBC NEWS. (2016, 1 de abril). ¿Por qué los hombres se suicidan más que las mujeres?

 

Herrera, C. (2018). Mujeres que ya no sufren por amor. Transformando el mito del amor romántico. Ed. Catarata: Madrid, España.

 

Herrezuelo, R. (2012). Los mitos del amor romántico y su relación con la violencia de género. https://dspace.uib.es/xmlui/bitstream/handle/11201/239/TFG%20Raquel%20Herrezuelo.pdf?sequence=1

 

Legarde, M. (2000). Claves feministas para la negociación en el amor. Ed. Puntos de encuentro: Managua, Nicaragua.

 

Ministerio de Salud. (2020, 25 de noviembre). Todos podemos poner fin a la violencia contra la mujer.

https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Todos-podemos-poner-fin-a-la-violencia-contra-la-mujer.aspx

Ministerio de Salud y Colciencias. (2015). Encuesta Nacional de Salud Mental 2015. http://www.odc.gov.co/Portals/1/publicaciones/pdf/consumo/estudios/nacionales/CO031102015-salud_mental_tomoI.pdf

Rey, C. y Martínez, J. (2018). Violencia en el Noviazgo. Manual Moderno.

 

 

 

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